miércoles 17 de diciembre de 2008

LA ANSIEDAD: MALA COMPAÑERA DE VIAJE


Existe una enemigo mutuo a entrevistado y entrevistador en los procesos de selección. Este es la ansiedad. Cuando en un proceso selectivo (entrevista, dinámica de grupo, etc) entra en juego la ansiedad del entrevistado el proceso se resiente ya que por una parte el entrevistado no podrá dar una imagen clara de su potencialidad y el entrevistador no va a poder sondear adecuadamente las características del candidato y su ajuste al perfil requerido por el cliente.



En el proceso de selección de un puesto de trabajo, la entrevista tiene un papel muy importante, los entrevistadores dan mucha importancia a la conducta del aspirante.Las entrevistas laborales son una fuente de ansiedad, muchas personas tienen ansiedad anticipatoria ya que van a ser analizados y examinados, si se tiene una ansiedad elevada el rendimiento o éxito en la entrevista disminuye.



Es normal ponerse algo nervioso/a cuando has de hacer una entrevista de trabajo. Incluso un nivel moderado puede ser positivo porque activa y aumenta el rendimiento. Pero cuando se supera este nivel de ansiedad, se debe intentar reducir. Hoy en día esta ansiedad se manifiesta en dos perfiles mayoritariamente. Por un lado, los recién titulados por el hecho de tener menos experiencia en el contexto de la entrevista de selección. Por otro lado, son las personas que en la coyuntura social-económica en la que nos encontramos han perdido su trabajo y necesitan encontrar otro con urgencia.



Los recién titulados suelen afrontar su primera entrevista sin mayor ilusión. Esto es un error muy acusado en los titulados recién salidos de la Universidad, porque corre una cierta impresión "transmitida" de unos a otros, de que "salimos de la Universidad" sin saber nada de nada. ¡Esto es una equivocación! Usted ha hecho cinco, cuatro... años de formación específica general, para poder adquirir una serie de técnicas y estructuras básicas que le capaciten para acceder a un puesto de trabajo, el cual se afronta mucho mejor teniendo una preparación técnica como realmente la tiene. Gracias a esa preparación usted se adapta y aprende con más facilidad que otros, y adquiere en menor tiempo un aprendizaje práctico que le habilitará para ir evolucionando y ganando seguridad y responsabilidad. ¡Esto no es una utopía, es real! ¡Simplemente, que nada tiene de simple, que es usted quien tiene que creérselo y estar seguro de su preparación que vamos a llamarla remota, general y específica, aunque no sea tan práctica como todos deseáramos!



Un joven recién licenciado, tiene muchos valores y aptitudes que no tienen las personas adultas; una de ellas es la iniciativa y la creatividad, las enormes ganas de aprender y la disponibilidad para casi todo lo que suponga una buena adaptación a la empresa y al grupo humano de trabajo. Estos valores no son baladíes, muy al contrario suponen una inyección de frescura y dinamismo en la empresa, y esto es importante que lo sepa el joven y lo muestre ante una entrevista.


Numerosos pensamientos y preguntas pueden venir al joven candidato que se enfrenta al reto de una entrevista de selección de personal:

"¿Seré capaz de mostrar lo que valgo? ¿Qué podré hacer con tanta competitividad como existe? Seguro que se dan cuenta de mis puntos débiles y de mis fallos. ¿Cómo disimularé cuando no sepa contestar algo o cómo improvisaré? ¿Cómo será, habrá uno o varios entrevistadores? ¿Me la harán a mí sólo o a varios? ¿Es mejor mostrarme tal y como soy o mejor me lanzo unos faroles para impresionar a los directivos? ¿En qué se fijarán en mí? ¿Cómo causar una buena impresión? ¿Estaré en el lugar adecuado, valdré para lo que me presento? ¿Me examinarán de lo que sé o no sé hacer? ¿Qué tipo de preguntas me harán?, etc."

Parece obvio que depende de cómo nos contestemos a cada una de estas preguntas o inquietudes, depende de la visión o percepción -más o menos positiva o negativa- que tengamos sobre nosotros mismos, así nos irá la entrevista de selección de personal

Señalamos a continuación alguna de las principales dificultades a las que se pueden enfrentar los jóvenes en el comienzo de un proceso selectivo que incluya una entrevista personal o grupal, dificultades sobre todo que pueden ocasionar en el candidato un cierto grado de estrés o ansiedad más allá de lo normal.

● Baja autoestima.
● Escaso autoconocimiento de las cualidades y defectos personales.
● Falta de información de las características de la empresa y de los objetivos o programa de ésta.
● Creencia de que cierto grado de nerviosismo es algo anormal.
● Hablar de lo que no se sabe, no siendo sincero y natural.
● No reconocer los errores como fuentes de enriquecimiento y superación personal, sino como fracaso personal.



Es cierto que realizar una evaluación psicológica a personas que no lo han solicitado por sí mismas genera tensiones mayores que en otras circunstancias. Y sobre todo si se cree que de ello depende ser aceptado o no para el puesto en cuestión. Generalmente, el desempleado se encuentra en una situación de indefinición total, por lo tanto le resulta casi traumático enfrentarse a sí mismo y delante del ojo crítico de un evaluador.



La angustia se genera en el imaginario social que le adjudica a este proceso un significado distinto al verdaderamente buscado. No se utiliza para realizar un diagnóstico clínico del postulante, sino que el objetivo del psicotécnico consiste en realizar un diagnóstico de una situación total que involucra tanto al individuo como a la empresa.



El psicólogo diagnostica a la persona en función al puesto específico que se ofrece. Quien no resulta apto para un puesto determinado en la empresa X puede en cambio ser el postulante ideal para un puesto similar en la empresa Z. Porque el objeto de las entrevistas y evaluaciones que integran el proceso de selección, es buscar por igual el candidato ideal para dicho puesto y la inversa, el puesto ideal para esa persona.



Es habitual que los postulantes traten de averiguar "qué decir" en las pruebas, incluso invierten tiempo leyendo bibliografía sobre las distintas metodologías de evaluación psicotécnica. Cabe aclarar que los datos obtenidos a través de las baterías psicodiagnósticas sólo cobran sentido cuando son analizados en su conjunto y por un psicólogo/evaluador. Aisladamente, los datos no nos dicen nada. Se trata de un trabajo que implica un procesamiento de toda la información teniendo en cuenta las recurrencias y convergencias que van surgiendo del material en su totalidad, esto es una integración y decodificación de la misma relacionando los datos entre sí.
La ansiedad se define como un estado que se caracteriza por un incremento de las facultades perceptivas ante la necesidad fisiológica del organismo de incrementar el nivel de algún elemento que en esos momentos se encuentra por debajo del nivel adecuado, o, por el contrario, ante el temor de perder un bien preciado.



La ansiedad no siempre es patológica o mala: es una emoción común, junto con el miedo, la ira, tristeza o felicidad, y tiene una función muy importante relacionada con la supervivencia.
Aquí tienes unos ejercicios que pueden ayudarte a controlarla:

Control de la respiración
- Coloca una mano en el abdomen (en la barriga, por debajo del ombligo).
- Inspira lentamente aire por la nariz, inflando la barriga como si fuera un globo, empujando la mano colocada encima.
- Aguanta la respiración 5 segundos.
- Expira por la boca de forma muy lenta y rítmica.
- Repite este ejercicio durante 5 minutos. Cuando hayas cogido práctica no será necesario que coloques la mano sobre el abdomen y lo podrás hacer en cualquier lugar público.

Técnica de visualización

Esta técnica nos quiere poner en situación, es decir, imaginar que estamos realizando la entrevista y analizar que respuestas daríamos ante las diversas preguntas planteadas por el entrevistador.



Técnica de detención del pensamiento

A menudo, cuando aguantamos mucho estrés aparecen unos pensamientos negativos que afectan directamente nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento. Por ejemplo: no puedo hacerlo, no sirvo para nada, hay muchos mejores que yo, no estoy preparado/a...

Estos pensamientos:
- Son automáticos, aparecen sin que quieras
- Aparecen repetidamente
- Son distorsionados –porque solo hablan de la parte negativa y son parciales –porque solo recogen parte de la realidad-
- Son inútiles, porque no ayudan a solucionar los problemas
- Provocan nerviosismo y malestar psicológico

A estos pensamientos los podemos llamar La Voz Acusadora. Es como “el pequeño diablo que nos susurra al oído”. Para combatir la Voz Acusadora, debes despertar La Voz Sana, “el angelito que nos habla y debate con el diablillo”. Para poder oír la Voz Sana, puedes hacer los siguientes ejercicios:
- En el primer momento que aparezca el pensamiento negativo o Voz Acusadora, deja que la Voz Sana grite mentalmente: ¡FUERA! ¡BASTA! O ¡STOP!
- Inmediatamente después, deja pasar el pensamiento de largo, como si fuese un tren que no se para en la estación que esperas.
- Cada vez que hagas “callar” a la Voz Acusadora, puedes premiarte con frases como Soy capaz de conseguirlo.

Recuerda que este pensamiento es resultado de la ansiedad y a su vez provoca más ansiedad. No sirve para nada y es irreal. Aprender a controlar tu ansiedad te puede ser muy útil evitar los pensamientos negativos diciéndote a ti mismo: “Si he llegado hasta la entrevista es que tengo posibilidades”.

Así pues la ansiedad, aunque natural, es una mala compañera de viaje en una situación de búsqueda de empleo. Las personas manifiestan síntomas de ansiedad muy variados (manifestaciones psicológicas y manifestaciones fisiológicas (por ejemplo TIC´s)). Asimismo el modo de afrontar dicha dificultad varía entre individuos. Cada uno debe basarse en sus experiencias de éxito anteriores en la gestión de su ansiedad y volver a replicar las conductas y/o pensamientos que nos han servido en el pasado.

jueves 20 de noviembre de 2008

La crisis cambia los procesos de selección de personal


El nuevo escenario dibujado por la crisis en el mercado laboral está provocando los primeros cambios en los procesos de selección, tanto desde el punto de vista de los candidatos como de las empresas. Con una premisa clara: Aunque las compañías estén adelgazando sus plantillas, seguirán necesitando talento.

Ahora los profesionales no son trofeos escasos por los que compitan las empresas ya que el aumento del paro los ha multiplicado en todos los sectores y perfiles. Ahora las empresas tienen dónde elegir pero no cuentan con los recursos suficientes para contratar.

Según una consultora de selección, estas dos circunstancias han modificado el panorama de la selección que venía desarrollándose en los últimos años, cambiando las premisas que se habían impuesto en los tiempos de bonanza en los que el candidato exigía sus condiciones al poder elegir entre diferentes ofertas de empleo y la empresa necesitaba urgentemente contratar al mejor candidato en el menor tiempo posible.

Además, otro cambio con motivo de la crisis se está percibiendo en la negociación salarial: Ya no se habla de incentivos sino de productividad y reducción de costes, por lo que los candidatos están empezando a aceptar condiciones económicas que hace un año atrás no habrían aceptado, e, incluso, ofrecen disponibilidad absoluta para moverse de ciudad, comunidad o país.

Y es que, con un aumento de parados del 45% en el tercer trimestre, los trabajadores saben que se acabó el tiempo en el que ellos poseían la batuta en su búsqueda de empleo, y saltaban de empresa a empresa empujados por un mejor sueldo y la proliferación de ofertas de trabajo. Ahora, los profesionales se piensan mucho el cambiar de empleo y sólo lo hacen cuando tienen la certeza de que la compañía y su puesto le ofrecen garantías de perdurabilidad.

Producir más a menor coste

Por primera vez desde 1994 el tejido empresarial español ha destruido más 164.000 empleos en un año. Las previsiones de contratación tampoco muestran una mejoría a corto plazo, sino una prolongación de la destrucción de empleos para 2009.

Sin embargo, el talento seguirá siendo necesario para las empresas en tiempos de crisis y sus departamentos de Recursos Humanos tendrán que gestionarlo. Pero una de las premisas impuestas ahora, como es la reducción de gastos, también los condicionará.

Por otro lado, al mismo tiempo que las empresas optimizan al máximo las plantillas para evitar la contratación de nuevos empleados, también optimizan las selecciones de profesionales que realizan. Según la consultora
, las empresas buscan ahora más que nunca candidatos polivalentes que puedan ejercer un doble cargo, como por ejemplo, un Director de Marketing y Comunicación, o, en el sector de la construcción, un Jefe de obra y Técnico de ofertas, siendo el mismo ingeniero el que presupueste y defienda el proyecto para un concurso público y el que después lo ejecute en la obra.

También buscan a candidatos capaces de producir más a menor coste, o aquellos que sean capaces de crear, que no encontrar, un nuevo nicho de mercado en el que un nuevo producto triunfe a pesar o gracias al huracán de la crisis. Es decir, buscan al talento que se crezca ante ella, convirtiéndola en una oportunidad y no una amenaza, haciendo más competitiva a su empresa en medio del pesimismo imperante.

Además, otro cambio importante que se ha producido con motivo de la crisis es el relacionado con el paquete retributivo. La necesidad de reducir costes sumada a la multiplicación de candidatos con motivo del aumento del paro, ha hecho que en la negociación entre empresa y profesional, sea la compañía la que recupere las riendas. Si hace un año los candidatos podían imponer sus condiciones económicas para aceptar un puesto, ahora las empresas están ajustando los salarios, los cuales habían sufrido una fuerte inflación debido a la escasez de candidatos, que en ocasiones no se correspondía con la experiencia de los mismos.

Según la consultora, otro de los servicios que está siendo requerido por sus clientes con motivo de la crisis y el ahorro de costes es la evaluación de personal interno. Las empresas están aprovechando a cubrir sus puestos vacantes con los mejores profesionales de la casa. Para transmitir objetividad en las promociones, las dejan en manos de expertos y externalizan la propia evaluación de candidatos a consultoras de selección. Una medida que ahorra costes al mismo tiempo que retiene al personal.

Rebaja en las pretensiones del candidato

Sin embargo, la crisis no sólo está afectando a los modelos tradicionales de selección de las empresas, sino que los candidatos también han empezado a poner de relieve nuevas tendencias o premisas impensables hace tan sólo unos meses.

Según la consultora, “estamos constatando un mayor número de candidatos que han empezado a cursar estudios de postgrado o cursos específicos de formación acordes a sus estudios o deseos profesionales, primando, por encima de todos, los idiomas”. Así, mientras que hace unos meses lo habitual era encontrar dos de cada diez candidatos cursando en ese momento algún tipo de especialidad formativa, ahora esa cifra llega hasta casi la mitad.

Al mismo tiempo, “también hemos constatado que cada vez son más los candidatos que están diversificando su área de especialidad mediante el estudio de una segunda carrera de un área diferente a la que provenían o con postgrados en especialidades, a priori, no inherentes a su formación”. Concretamente donde más se aprecia lo anterior es en candidatos Licenciados en Derecho con Postgrados en Administración de Empresas; Ingenieros cursando MBA o licenciados en Administración y Dirección de Empresas con cursos formativos en Marketing, Ventas y Relaciones Públicas.

Otra de las diferencias más significativas con respecto a meses o años anteriores por parte de los trabajadores que optan a un nuevo empleo es su mayor disposición a la movilidad geográfica. Si hasta hace poco ofrecer a un profesional una oferta de trabajo en otra provincia, comunidad autónoma o, incluso, a más de 40 ó 50 km. de su lugar de residencia, resultaba una tarea imposible, en estos momentos, ante el aumento continuo de la tasa de paro, las respuestas afirmativas en tales circunstancias son las mayoritarias.

El aspecto retributivo siempre ha sido uno de los principales puntos de negociación en una entrevista de trabajo. Mientras que en años anteriores el candidato se veía fuerte para exigir una franja salarial alta haciendo valer su experiencia y dedicación al puesto a desempeñar, en estos momentos se observa una mayor aceptación de las condiciones económicas marcadas por las empresas llegándose, en muchos casos, a aceptar condiciones inferiores a las que se disfrutaban anteriormente confiando en mejorarlas en uno o dos años cuando la situación económica sea más favorable.

Un aspecto importante que no siempre se tiene en cuenta en las entrevistas personales por parte del candidato es el interés e información sobre la empresa a cuyo puesto opta. Aspectos como el volumen de facturación, número de empleados, dimensión nacional o internacional de la compañía o cotización bursátil si la tuviera, solían ser aspectos en los que muchos candidatos no reparaban. Sin embargo, en estos momentos de inestabilidad financiera y laboral, estos detalles se han convertido en una de las principales inquietudes de los profesionales que no dudan en visitar las webs o informaciones principales sobre la compañía a la que aspiran incorporarse o en preguntar al consultor que los entrevista esos aspectos fundamentales con el fin de saber si el proyecto al que desean unirse cuenta con cierta estabilidad o no.

Un último cambio relacionado con lo anterior, y que hace referencia a los trabajadores no desempleados, es que en épocas de crisis existe una menor movilidad en el mercado laboral de los profesionales en activo ya que salvo que encuentren muchas garantías de estabilidad laboral, serán siempre reticentes al cambio. Por ello, para lograr captarles en muchos casos se recurre a la búsqueda directa: en lugar del candidato acudir a una oferta de trabajo atractiva, las consultoras se están viendo obligadas a identificar al profesional idóneo para un puesto y ofrecerle directamente condiciones más ventajosas que consigan atraerle al nuevo proyecto.

Fuente: RRHH Digital

miércoles 19 de noviembre de 2008

INFORME ESTADÍSTICO DEL PERFIL UNIVERSITARIO GALLEGO CON Y SIN EXPERIENCIA LABORAL



martes 18 de noviembre de 2008

SELECCIÓN POR COMPETENCIAS


Cada día es más habitual que a la hora de realizar una entrevista nos hablen de competencias. Por ello vamos a describirla brevemente.

¿Que es una competencia?
Una habilidad o atributo personal de la conducta de un sujeto, causalmente relacionada con el éxito en una tarea, qué puede definirse como característica de su comportamiento (estable, pero modificable) y bajo la que el comportamiento puede clasificarse de forma lógica y fiable según grados o niveles.

EJEMPLO DE COMPETENCIA: FLEXIBILIDAD
Capacidad para adaptarse y trabajar eficazmente en distintas y variadas situaciones y con personas y grupos diversos. Entender y valorar puntos de vista encontrados, adaptando el propio enfoque a la medida que la situación requiera y cambiar o aceptar sin problemas los cambios de la empresa o las responsabilidades del puesto.

A través de las competencias la empresa puede realizar un ajuste de las mismas a su cultura, entorno y éxito, orientado con el puesto que nos ofrecen.

Resumiendo: es un modelo conciso, fiable y válido para predecir el éxito en el puesto.

Es muy fácil darse cuenta de que uno se enfrenta a una entrevista por competencias porque la mayoría de preguntas que hace el experto en selección están relacionadas con situaciones a las que el candidato estuvo sometido en el pasado o con las que podría encontrarse en el futuro.

Un candidato puede engañar en una entrevista por competencias, pero le será más difícil que en otro tipo de entrevistas y si se encuentra con un seleccionador experimentado esté sabrá detectarlo.

IMPORTANTE:

Ante todo hay que ser sincero, pero eso no está reñido con hacer un ejercicio de autoanálisis para descubrir qué competencias poseemos y cómo las aplicamos al trabajo. Si somos conscientes de ellas podremos afrontar con más soltura preguntas de tipo situacional.

viernes 14 de noviembre de 2008

EL AUTOCONOCIMIENTO


El autoconocimiento es muy importante para todos, y especialmente para los directivos. Como se recordará, se trata del mandato délfico en que tanto insistió Sócrates: “Conócete a ti mismo”. Más recientemente, han sido los expertos en inteligencia emocional y desarrollo de directivos los que han apuntado la importancia de que nos conozcamos mejor, evitando el autoengaño. Difícilmente podríamos mejorar nuestro rendimiento si no fuéramos bien conscientes de lo que nos falta, y aun de lo que nos sobra, en nuestro perfil profesional. Pero no se trata sólo de conocer nuestras fortalezas y debilidades: también de reconocer y gestionar bien nuestras emociones y cultivar la confianza en nosotros mismos.
Son muchos los expertos que insisten en la importancia que para los directivos tiene la conciencia de sí mismos; entre ellos, los estudiosos de la inteligencia emocional: Reuven Bar-On, Peter Salovey, John Mayer, Daniel Goleman, Richard Boyatzis, David Caruso, Robert K. Cooper, Ayman Sawaf, James Parker, Rich Handley, Malcolm Higgs, Victor Dulewicz… Para todos, el conocimiento de uno mismo (self-awareness) constituye una importante dimensión de la inteligencia emocional. En definitiva, una persona emocionalmente inteligente, además de relacionarse bien con los demás y comprenderlos (habilidades interpersonales), se conoce y se “relaciona” bien consigo misma (aspectos intrapersonales).
Habíamos hablado del “autoengaño” (oportuna referencia aquí al libro “El punto ciego” de Daniel Goleman, y de paso a la gran contribución de este autor a la difusión del concepto de inteligencia emocional). Con el “autoengaño” queremos referirnos al peligro de poseer una exagerada visión de nuestras capacidades y quizá una cierta ignorancia de nuestros defectos y excesos. Parece un riesgo entre personas que han destacado sensiblemente en alguna actividad, porque algunos podrían pensar que son buenos para casi todo. Hablando concretamente de los directivos, el haber tenido algún éxito importante presume, pero no asegura necesariamente, éxitos posteriores. Como tampoco cabe pensar que el poseer un gran despacho asegure tener siempre una opinión más valiosa que la de los subordinados, en todas las cuestiones que se planteen.
Autoengañarse (como consecuencia de éxitos anteriores) puede llevar a los directivos a disfunciones como la siguientes: incapacidad para reconocer errores, arrogancia, sed de poder, rechazo a las críticas, narcisismo, persecución de objetivos poco realistas, huida hacia arriba, jactancia, juicio a las personas en términos de blanco/negro, necesidad de parecer perfecto y hábito de trabajo compulsivo. Según un estudio de Robert E. Kaplan, un directivo con estos rasgos está orientado al fracaso. Pero un directivo que se conozca bien a sí mismo difícilmente se caracterizará por estos rasgos.
Hemos de insistir en que si nos autoengañamos, no lo sabemos; es decir, no somos conscientes de ello. Simplemente, nosotros creemos que somos de una determinada manera, pero se nos escapa la realidad. No parece gratuito que en los últimos años se haya extendido el feedback multifuente o feedback de 360º en las empresas. Un buen directivo desea conocer la opinión sincera que los demás tienen de él y valora esta información; sabe que entre “los demás” han de estar, al menos, sus colegas, su jefe y sus colaboradores. Si no somos suficientemente autocríticos, por lo menos hemos de ser receptivos al feedback, propiciando que este sea sincero y edificante. La verdad es que para un subordinado puede resultar complicado manifestar face-to-face a su jefe la opinión que le merece: por eso se recurre a la anónima cumplimentación de cuestionarios. Uno puede naturalmente equivocarse al opinar sobre una persona –colega, jefe o subordinado–, pero ha de procurar ser objetivo y sincero.
No sólo hemos de conocernos bien; también hemos de ser conscientes de las ventajas que conllevan las virtudes y de los problemas que acarrean los defectos. Insistimos: “hemos de ser conscientes de las ventajas que conllevan las virtudes y de los problemas que acarreran los defectos”. Esto nos motivará a la mejora, porque seguro que tenemos margen para ello.
Y no se acaba todo cuando, teniendo una buena conciencia propia, estamos tratando de mejorar nuestro perfil profesional; además hemos de creer en nuestras capacidades: hemos de tener confianza en ellas: hemos de tener confianza en nosotros mismos. Eso sí, no deberíamos confiar en nosotros mismos hasta no estar seguros de conocernos bien: de otro modo podríamos padecer algún traspié. Conozcámonos, por consiguiente, y confiemos en nuestras capacidades. Creemos que la falta de confianza en nosotros mismos dificulta la toma de decisiones y nos mueve a subordinar indebidamente nuestras opiniones a las de los demás.
Para acompañar estas reflexiones, añadiríamos que, como es sabido, el directivo no debe únicamente conocerse bien a sí mismo: debe también conocer con precisión la unidad funcional o empresa de que es responsable. A este fin, vendrían bien unas palabras de Maquiavelo en “El Príncipe”: “se rodeará de colaboradores que no le engañen; les preguntará y se asegurará de que no le digan sólo lo que le guste oír; recelará de quienes le ofrezcan demasiadas explicaciones…”.
En definitiva, sigamos el ejemplo de quienes son conscientes de sus realidades, tratemos de mejorarlas, y recordemos finalmente que la inteligencia emocional nos permite ser más felices en la vida y más eficaces en nuestro ejercicio profesional. Como dijo Maurice J. Elias, la inteligencia emocional nos está permitiendo darnos cuenta de lo que significa ser seres humanos completos
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